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Chapter 10 of 15

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Capítulo 8 La Inerrancia y Las Enseñanzas de Cristo

Primera Parte Un silogismo consiste de una premisa mayor, una premisa menor, y una conclusión. Esta evidencia deductiva para la inerrancia la estudiamos en el capítulo 5: Dios es veraz, Dios exhaló las Escrituras, y por lo tanto, la Biblia es verdad. Por supuesto, cualquier conclusión es solamente tan buena como lo son las premisas. En aquel silogismo las dos premisas son buenas y veraces sólo porque están claramente declaradas en la Biblia misma. Así que, la evidencia deductiva para la inerrancia es tan fuerte y conclusiva como es la autoridad de la misma Biblia.

Existe también otra línea de razonamiento, lainductiva. En una inducción uno razona de las partes hacia la totalidad, de puntos particulares hacia lo general. De modo que sacamos una conclusión al contemplar la evidencia.

Una inducción es solamente tan buena como es la entereza de la evidencia estudiada. Si las primeras máquinas de escribir que uno ve son todas eléctricas, uno pudiera concluir que todas las máquinas de escribir son eléctricas. Por supuesto, ver una que no lo es, anularía la conclusión.

Pero no todas las inducciones corren tan alto riesgo de ser invalidadas, porque si uno examina toda la evidencia posible, puede estar seguro de que llegará a una conclusión muy confiable.

Por ejemplo, podemos examinar todas las enseñanzas escritas de Cristo. No creemos que haya posibilidad que alguna enseñanza de él no escrita aparecerá para invalidar la evidencia que encontramos de sus enseñanzas en los evangelios. Si investigamos todo lo que él dijo en cuanto a la confiabilidad de la Biblia, llegaremos a una conclusión válida en cuanto al punto de vista que él tenía respecto a la Biblia.

Si encontramos que él solamente usó o enseñó de manera general acerca de la Biblia, entonces podemos concluir que él creyó en su confiabilidad generalmente. Si por otro lado encontramos que él confió en las minucias de la Biblia como exactas, entonces tenemos que concluir que él creyó que era inerrante hasta el más pequeño detalle.

Consideremos la evidencia en Matthew 5:17-18: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido”.

Primero, ¿cuál es la promesa? Es que la ley y los profetas no serán abrogados, sino cumplidos.

Abrogar significa no llevar a cabo algo, y cumplir quiere decir completar las promesas. Cristo está garantizando que las promesas no saldrán mal.

Segundo, ¿qué incluye la promesa? “La ley y los profetas” contenían todo el Antiguo

Testamento, las Escrituras en el tiempo de nuestro Señor. “La Ley” en versículo 18 quiere decir lo mismo (compare el uso de “ley” en John 10:34, donde abarca más que solamente la ley mosaica).

Tercero, ¿hasta qué detalle serán cumplidas todas las promesas del Antiguo Testamento? El Señor dijo que podemos confiar que las promesas del Antiguo Testamento se cumplirán hasta cada jota y tilde.

La jota es la letra yodh en hebreo, y es la más pequeña en ese idioma. Ocuparía el espacio de una coma. En la actualidad, esta letra hebrea se parece mucho a la coma. No obstante, aunque es tan pequeña es de igual importancia como las otras letras porque letras hacen palabras, y palabras hacen frases y frases hacen promesas. Si usted escribe un palabra en una manera, quiere decir cierta cosa; si la escribe en otra manera con solamente una letra o un acento diferente, significa otra cosa. Por ejemplo, la palabrafuertesignifica poderoso. Pero si cambiamos nada más una letra, tenemosmuerte, otra palabra con otro sentido. Una sola letra afecta mucho. Las palabras se forman de letras, y nuestro Señor Jesús prometió que ninguna jota ni tilde fallaría. Cada promesa se cumplirá tal y como fue escrita.

Note que Cristo no comienza con conceptos, permitiendo palabras opcionales para comunicar estas ideas (como enseña la inspiración concepcional). El parte de otro lado. Las promesas están basadas en las palabras como escritas, y se puede confiar completamente en esas palabras en cada detalle.

Tampoco dijo el Señor Jesucristo que las promesas se realizarían si fueran apropiadas a la cultura en el tiempo de su cumplimiento. En algunos círculos hoy en día, las promesas se interpretan según la cultura, anulando así la promesa original. Pero Cristo enseñó que podemos confiar en el cumplimiento exacto de las promesas originales tal y como están escritas en el Antiguo

Testamento.

Una tilde es aun más minuciosa que la jota. En hebreo la jota es una letra entera, y una tilde es solamente una parte de una letra. La presencia de una tilde forma cierta letra, pero su ausencia hace que aquella letra sea otra. Por ejemplo, la letra hebrea beth aparece así: . La letra kaph aparece así: Obviamente parecen muy similares. La única diferencia entre las dos letras es que la línea abajo en beth extiende un tantito a la derecha de la línea vertical, pero en la kaph no aparece. Esta extensión - no toda la línea horizontal de abajo sino solamente la parte que extiende a la derecha de la línea vertical- es una tilde. Si está presente, la letra es beth; si no está, es kaph. El uso de una beth o una kaph resulta en palabras diferentes.

En otro ejemplo, la letra hebrea daleth parece así: . La resh así: . Otra vez la tilde es la parte única que extiende a la derecha de la línea vertical. Pero una palabra escrita con una daleth es diferente de una escrita con una ges.

La promesa del Señor es que ni una jota ni una tilde quedarían sin cumplirse de todas las promesas del Antiguo Testamento. Están precisamente escritas y así precisamente serán cumplidas.

También, podríamos ilustrar la tilde en está forma: si a la letra F agregamos una tilde, la convertimos en P, o agregando otra tilde hacemos R, y todavía con otra le hacemos B. Cuatro letras distintas.

Las minucias hacen una diferencia. Hacia el final de su ministerio terrenal, nuevamente el Señor Jesús reafirmó su confianza total en la confiabilidad minuciosa de las Escrituras. En la celebración en el templo de la Fiesta de la Dedicación, o Hanukkah (instituida en 165 a. C. para conmemorar la limpieza y la reapertura del templo después de su profanación por Antíoco

Epífanes tres años antes), los judíos pidieron a Jesús que les dijera claramente si él era el Mesías

(John 10:25-39). Su respuesta fue, “Yo y el Padre uno somos”. La palabra “uno” es neutro; “una cosa” no “un hombre”. En otras palabras, él no afirmó que él y el Padre eran idénticos, pero que él y su Padre poseían una unidad esencial, que con el Padre gozaba una perfecta unidad de naturaleza y de acciones. Los judíos habían preguntado si él era Mesías. Su respuesta fue más de lo que habían pedido, porque él afirmó ser igual a Dios.

Ciertamente, ellos entendieron su respuesta, porque de inmediato lo querían apedrear por lo que ellos consideraron blasfemia. Para frenarlos el Señor apeló al Salmo 82. Llamó esa porción del Antiguo Testamento la “ley” (v. 34), así como hizo en otras dos ocasiones (John 12:34 y John 15:25).

En esta ley, él dijo, los jueces de Israel, seres humanos, fueron llamados “dioses” en virtud de su alto oficio reconocido por Dios. Entonces, concluyó, si ese Salmo aplica el término “dioses” a seres humanos, ciertamente el término “hijo de Dios” puede ser correctamente usado para el que el Padre había santificado y mandado al mundo. En otras palabras, si la palabraelohimse aplica a hombres, cuanto más apropiado es aplicarla a sí mismo, puesto que él posee una unidad esencial con el Padre.

Aunque el argumento es muy sofisticado ciertas afirmaciones que Cristo hizo acerca de la Biblia son bastante claras.

La Biblia es inspirada verbalmente. El dirigió a los judíos a lo que había sido escrito. La palabra de Dios había venido en declaraciones proposicionales escritas, no meramente en conceptos, ideas o tradición verbal. Es el record escrito que fue inspirado en el cual usted puede confiar.

La Biblia es inspirada minuciosamente. Salmo 82 no se considera como pasaje mayor del Antiguo Testamento. No es un salmo de David ni un salmo mesiánico. Esto no es para menospreciar el salmo en ninguna manera (porque, por supuesto, es igualmente inspirado como todas las otras partes de la Biblia), pero solamente para hacer hincapié en que el Señor no escogió un pasaje sobresaliente en que basar su argumento. Realmente, uno podría decir, sin ser irrespetuoso, que él escogió un pasaje ordinario. Por supuesto, él no podría haberlo hecho si él no creía que la palabra de Dios, inerrante e inspirada, incluía tales pasajes.

Además, de ese pasaje ordinario, él se enfocó en una sola palabra, “dioses”. No lo hubiera hecho a menos de que él creyera en la inspiración minuciosa de la Biblia. El dio por sentado correctamente que él podía confiar en cualquier parte de la Biblia y en cualquier palabra en cualquier parte.

La Biblia es inspirada autoritariamente. En medio de su argumento sofisticado, el Señor agregó casi por incidente la frase “y la Escritura no puede ser quebrantada”. ¿Qué quiere decir esto?

Simplemente que la Escritura no puede ser vaciada de su autoridad. La única manera en que podría quedar sin tener la autoridad completa sería si fuera errónea, pero Cristo aquí dijo que era autoritaria e inerrante. Algunas traducciones ponen esta frase en paréntesis. Tal vez es mejor tomarla como dependiente de la palabra “si” con que comienza la frase. Esta “si” introduce una condición de primera clase, la cual indica certeza y está traducida mejor “puesto que”. De modo que el Señor estaba diciendo que dos cosas son ciertas; el salmo les llamó dioses, y la Escritura no puede ser quebrantada. Recuerde que aquí Cristo está arriesgando todo en la confiabilidad de las Escrituras, porque sus enemigos estaban por apedrearle. Aún más, él estaba contando con la exactitud y autoridad de una sola palabra en las Escrituras.

Cristo contaba con la inerrancia de la Biblia porque él creía en su inerrancia. Es la única manera en que podía confiar en los detalles. Y él sí confiaba en los detalles, - jotas, tildes y palabras individuales.

Si él lo hizo, también nosotros podemos. Y ciertamente lo tenemos que hacer. Porque, ¿cómo puede uno seguir completamente a Cristo sin seguir también sus actitudes hacia la palabra de

Dios?

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