13 Ramificaciones Importantes
Capítulo 13 Ramificaciones Importantes Nadie puede predecir con absoluta precisión cuáles doctrinas caerán después de que caiga la inerrancia. Los desvíos no siempre siguen un camino lógico. Sin embargo, se pueden hacer pronósticos generales en cuanto a lo que pasará cuando se pierda la inerrancia. No digo que todos los que mantienen una o más de estas desviaciones que voy a apuntar niegan la inerrancia, ni estoy diciendo que tal negación trae inevitablemente estas divergencias, pero algunas o todas de ellas probablemente serán evidentes cuando se abandone la inerrancia.
Errores en cuanto a lo sobrenatural. Es un dato histórico que sostener menos que la plena inerrancia ha resultado en la negación de algunos o de todos los milagros de la Biblia. Por lo general, los milagros del Antiguo Testamento son los primeros en ser negados directamente o explicados como eventos naturales en lugar de sobrenaturales. Muchas veces, el ataque está dirigido contra los eventos en los primeros once capítulos de Génesis. Es decir que las historias de la creación o del pecado del hombre o del diluvio se niegan como verdaderas históricamente.
El ataque directo los llama mitos sin contenido veraz. Indirectamente, algunos mantienen la “verdad” de las historias mientras niegan el contenido veraz e histórico (un juego de palabras exegético). Por ejemplo, dicen que nada puede ser más veraz que el hecho del pecado, pero, por supuesto, personas llamadas Adán y Eva jamás existieron en ningún tiempo de la historia en un lugar llamado Edén para cometer el primer pecado. Por la ruta directa o indirecta, el resultado es el mismo - los eventos no tomaron lugar históricamente, y por eso muchos pasajes bíblicos son erróneos.
Si esto parece ser una declaración demasiado fuerte, recuerde que otras partes de la Biblia refieren a eventos en Génesis 1-11 como verdaderos históricamente. Por ejemplo, aspectos de la historia de la creación y de la caída están afirmados en Exodus 20:11; 1 Chronicles 1:1;Hosea 6:7;
Matthew 19:4; Mark 10:6; Luke 3:38; Romans 5:14; 1 Corinthians 11:9; 1 Corinthians 15:22, 1 Corinthians 15:45; 2 Corinthians 11:3; 1 Timothy 2:13-14; y Jude 1:14.
Frecuentemente, el abandono de la inerrancia y una explicación natural de los milagros andan de la mano. Un buen ejemplo son las plagas en Egipto. De allí es un paso corto hasta negar el aspecto sobrenatural de los milagros de Cristo. La errancia lo permite y aun lo aprueba.
La base de esas negaciones de lo sobrenatural es el uso errantista del método histórico-crítico para entender las Escrituras. Este método se basa en presuposiciones liberales acerca de la Biblia, y cuando los evangélicos lo ocupan, inevitablemente se contagian con estas presuposiciones.
Incluyen: (a) no se puede aceptar nada como la palabra de Dios a menos de que se pueda probar que es su palabra; (b) el razonamiento del hombre está en juicio sobre la Biblia para decidir lo que es la palabra de Dios y lo que no es; (c) así que, el razonamiento del hombre decide si la palabra de Dios es aceptada, y lo que el hombre juzga no ser la palabra de Dios está rechazada.
Aplicando esa metodología a la cuestión de la creación da este resultado: A menos de que uno compruebe la creación de Génesis, dice que no puede ser la palabra de Dios; la mente, llena de las enseñanzas de evolución, juzga cuál parte de Génesis es verdad y cual necesita reinterpretarse para armonizarse con los datos científicos. Tal persona concluye que Adán y Eva no necesariamente fueron los primeros padres, si es que existieron, y ciertamente, todo el proceso no pudo cumplirse en menos que aeones de tiempo.
Aplique el mismo método a los ángeles y a los demonios. Tales seres son incompatibles con la razón y con la ciencia, de modo que la mente deduce que no pueden existir y que los pasajes que enseñan acerca de ellos están en error o se adaptan a la ignorancia de la gente de aquel tiempo.
Aplique el método histórico-crítico a ciertas porciones históricas de la Biblia que tienen errores según los errantistas. Sus investigaciones intelectuales les llevan a concluir que hay errores en algunas de aquellas porciones de la Biblia, y por eso, no tienen la misma autoridad como otras partes. El errantista contemporáneo dice que tales errores están en secciones no revelacionales de la Biblia, y por consiguiente, no afectan nuestra doctrina ni práctica. Las secciones revelacionales son inerrantes y eso es lo que importa a nuestra fe.
Pero, ¿quién decide cuáles porciones son inspiradas y cuáles no lo son? El que lo interpreta. En otras palabras, el errantista contemporáneo divide las Escrituras en secciones que afectan la fe, y particularmente la salvación, y secciones que no. El ocupa un método semejante al método histórico-crítico que ocupan los liberales. Por supuesto, el errantista evangélico no abraza todas las conclusiones que hace el liberal, y él considera que la Biblia tiene más autoridad que ellos; pero este evangélico está en la misma resbaladera, aunque tal vez no ha ido tan lejos ni tan rápido.
Extravío en el área del sexo. La sociedad contemporánea ha mostrado su tolerancia hacia el adulterio, la homosexualidad, el aborto y el divorcio. Esta tolerancia sirve como reto a la autoridad de la Biblia. Puede debilitar la posición de los que reconocen la presencia de errores en la Biblia porque tan claramente viola los mandatos bíblicos.
Una escritora mantiene que las mujeres tuvieron ciertos derechos antes del cristianismo. Ella dice que una manera para restaurar la igualdad que el cristianismo ha negado a las mujeres es asumir que hay dos relatos contradictorios de la creación en Génesis. Ella enfoca la historia de Génesis 1 donde dice que ambos, el hombre y la mujer, fueron creados al mismo tiempo y así con igualdad.
Tal interpretación claramente niega la inerrancia y se ocupa en este caso para justificar un permisivismo que la Biblia no permite (Virginia Ramey Mollenkott, “The Women’s Movement,”
Journal of Psychology and Theology 2, no. 4 [Fall 1974]: 307-8).
Extravío en el área de subordinación. ¿Pudiera la errancia y algunas de sus desviaciones ser un síntoma de un problema más profundo, el de subordinación? Claramente, Dios ha puesto ciertas jerarquías en las Escrituras que son violadas por las enseñanzas permisivas en cuanto a la homosexualidad, el aborto y algunos aspectos del lugar de las mujeres en la iglesia. En semejante manera la insubordinación se ve en la doctrina contemporánea de “obediencia selectiva” hacia las leyes del gobierno. (Bien se podría llamar esta posición “la desobediencia selectiva”). No solamente lo vimos en relación a la conscripción y a llevar armas en guerra, pero seguimos viéndola en su relación a otras leyes las cuales algunos rechazan, sintiendo que están libres para desobedecerlas. La enseñanza autoritativa de Romanos 13 y 1 Pedro 2 no da lugar a tal actitud.
¿Me permite dar una palabra de amonestación hacia mis compañeros inerrantistas? Necesitamos tener mucho cuidado de que nuestra hermenéutica o exégesis artificial no nos guíen a una negación práctica de la inerrancia por disminuir la autoridad de pasajes a los cuales aplicamos tal exégesis. Si no pensamos que Dios honradamente dice lo que él quiere decir, entonces no tenemos que reconocer que él quiere decir lo que ha dicho.
¿A dónde guiará todo esto? Aparentemente algunos pueden tener un respeto muy grande para las Escrituras y su autoridad mientras niegan su inerrancia total. Otros han dejado su punto de visto conservador de la Biblia, negando lo histórico de algunos pasajes, desvirtuando los milagros, aceptando algunas conclusiones del método histórico-crítico de interpretación, y substituyendo la autoridad divina por la humana, existencial, y subjetiva autoridad. Muchos están entre estos dos.
Considere esta ilustración: Hay dos fábricas de salchichas en el pueblo. Cuando usted entra a una se percata de que todo está higiénico. Mientras está mirando el proceso, ve a los trabajadores mezclar los ingredientes. De repente, uno deja caer al suelo un pedazo de carne. Rápidamente, lo recoge y lo tira a la basura. De inmediato, trapea el piso donde había caído la carne hasta que quede bien limpio. Con el tiempo, se termina la hechura de las salchichas, están empacadas, marcadas Grado A, son vendidas y cuando la gente las come recibe nutrición.
Después, usted visita otra fábrica. También parece ser bastante limpia. Nuevamente, se fija en los trabajadores mezclando los ingredientes. Un accidente semejante pasa, y uno de los trabajadores deja caer algo al suelo. Esta vez, en cambio, lo recoge y lo pone en la mezcla otra vez junto con todo lo demás. Con un trapo sucio de su bolsillo limpia a medias el piso. Continúa el proceso, se termina la hechura, está empacada, marcado Grado A, vendida, comida y alimenta a la gente.
Las salchichas de ambas plantas alcanzan las primeras calificaciones del gobierno y proporcionan alimento. Pero, permítame hacerle dos preguntas. Primero, ¿cuál marca de salchicha preferiría usted comprar? Obviamente, la que fue hecha en la fábrica con excelente pulcritud sería preferible. La otra, quizás no le haría daño, pero, tal vez se meterían microbios por falta de limpieza. Comiendo dicho alimento, usted podría enfermarse. ¿Quién puede estar seguro que un poquito de suciedad en la salchicha - o un pequeño error en la Biblia - no hará daño al que lo ocupa?
Antes de hacer la segunda pregunta, déjeme agregar otros detalles a la ilustración. La fábrica que no era tan higiénica es de una familia. Los hijos están en entrenamiento para dirigir el negocio, y una parte de ese entrenamiento, sea por designio o por omisión, les permite poner de nuevo a la mezcla los ingredientes que han caído al piso. El padre se fija con cuidado pero no perfectamente. Ahora sí, la segunda cuestión: Cuando los hijos manejen el negocio, ¿cuáles serán sus criterios? ¿Más estrictos que su padre? o ¿más lenitivos? Probablemente más relajados, y aun más y más según pase el tiempo. Hasta que un día su producto no pase la inspección del gobierno y el negocio sea clausurado.
¿Qué del futuro de la Biblia? Probablemente, esta parábola de las dos fábricas de salchichas nos da una idea.
Actualmente, los errantistas comunican lo que creen a unos seguidores y afectan a esa gente. Los profesores errantistas afectan a sus estudiantes, quienes afectan a sus iglesias, quienes en su turno afectan a sus denominaciones. Los escritores errantistas siembran semillas de duda en la mente de sus lectores, asegurándoles que pueden tener su pastel (la autoridad de la Biblia) y también comerlo (los errores en la Biblia). Todo esto no solamente ataca la mente de la generación presente, sino que también se riega a la próxima generación de maestros, predicadores y laicos.
La línea está marcada. ¿En cuál lado se encuentra usted?
