05 La Inerrancia y El Caracter de Dios
Capítulo 5 La Inerrancia y El Carácter de Dios Aunque la cita de 2 Timothy 3:16 es relacionada muy frecuentemente con la doctrina de la inspiración, también ésta señala algo de vital importancia con respecto a la inerrancia. La razón es obvia: la inspiración y la inerrancia están interrelacionadas.
La inspiración trata la cuestión de cómo Dios nos dio la Biblia. ¿La dictó a los hombres? Si es así, entonces un entendimiento correcto de inspiración es que Dios nos dio la Biblia a través del dictado. Ese es el punto de vista que los de la teología liberal atribuyen a los evangélicos, y hay unos pocos evangélicos que así lo afirman (aunque niegan que sea por dictado). “Dios levantó a hombres, preparó a los hombres y preparó su vocabulario, y Dios dictó las mismas palabras que ellos pondrían en las Escrituras” (John R. Rice, The Sword of the Lord, 10 de enero Deuteronomy 1975, p.
14). Pero, la mayor parte de los que creen en la inerrancia rechazan el dictado, manteniendo que Dios guió y guardó a los autores humanos para escribir su mensaje sin dictarlo.
O, el otro extremo, ¿hizo Dios nada más especial que dar al mundo a hombres dotados quienes produjeron la Biblia al igual que otros eruditos que han escrito grandes libros? Este punto de vista se llama inspiración natural. “Pero la línea de demarcación entre ello y otros escritos religiosos . . . no es muy rígida y final como para establecer una diferencia cualitativa entre todos los otros escritos y cada parte de las Escrituras canónicas” (Cecil J. Cadoux, A Pilgrim’s Further Progress [London: Religious Book Club, 1945], p. 11).
O, más “cristiana” que la inspiración natural es el punto de vista de que los escritores de la Biblia fueron llenos del Espíritu en la misma manera que los creyentes hoy en día pueden serlo y escribir así buenos libros. Si Dios nos dio la Biblia en esa manera, fue más mística que natural, pero ciertamente no dictada.
La inspiración de los libros de la Biblia no implica para nosotros un punto de vista de que ellos fueron producidos o escritos en alguna manera genéricamente diferente que el de escribir otros grandes libros cristianos. Hay amplia literatura cristiana desde el siglo segundo hasta el veinte que se puede describir como inspirada por el Espíritu Santo, en exactamente el mismo sentido formal como fueron los libros de la Biblia. (Alan Richardson, Christian Apologetics [New York: Harper, 1948], p. 207).
Actualmente, es popular la idea de que la inspiración no trata tanto con el carácter de la Biblia sino con ese momento de revelación existencial cuando algo llega a ser la verdad al lector individual. En tal concepto la Biblia, por supuesto, no tiene que ser inerrante. Según esa idea, la verdad no se encuentra en las declaraciones y proposiciones de la Biblia, sino en un encuentro subjetivo con las actividades de Dios grabadas allí, muchas veces erróneamente y ni aun históricas.
“Además hay que notar . . . que, en la Biblia, la revelación de Dios de sí mismo es personal en vez de proposicional. Es decir, a fin de todo, que la revelación es en una relación,
’confrontación’, comunión, y no por la comunicación de datos” (C. F. D. Moule, “Revelation”, in The Interpreter’s Dictionary of the Bible [Nashville: Abingdon, 1962] 4:55).
Tal punto de vista referente a la Biblia llega a ser muy semejante al del neortodoxo, el cual no la ve como revelación en sí, sino como una señal o testigo a la revelación. Barth escribió que la inspiración es el “acto de revelación en que los profetas y apóstoles en su humanidad llegaron a ser lo que eran, y en la cual solamente ellos en su humanidad pueden llegar a ser por nosotros lo que son” (Church Dogmatics 1: 2, 563). Este punto de vista propone que el testigo, la Biblia, es falible y por eso muchas veces no confiable, ¡pero que lo que enseña es verdad!
Menos ruidosa es la idea muy contemporánea que la falibilidad de la Biblia está solamente en partes que en realidad no tocan la salvación. Enseña que el propósito de Dios fue dar al hombre la revelación de sí mismo en su amor redentor en Cristo, y que al cumplirse este propósito Dios proveyó un record infalible. Otras áreas de revelación bíblica, tales como la creación, la historia o la geografía, las cuales no tienen que ver directamente con nuestra salvación, pudieran tener errores. A este punto de vista se le llama inspiración parcial.
Toda esta gama de opiniones respecto a la inspiración, con la excepción del dictado, mantiene que Dios nos dio la Biblia con errores. La inspiración contesta la pregunta: ¿Cómo él dio la Biblia? La inerrancia contesta la pregunta: ¿La dio con o sin errores? El concepto que uno tiene en cuanto a la inspiración automáticamente responde a ambas preguntas. De modo que la inspiración y la inerrancia están vinculadas inseparablemente, y nadie puede tener su concepto de la inspiración que no incluya el de la inerrancia.
Miremos nuevamente a 2 Timothy 3:16. Habla de las dos preguntas. Específicamente, ¿qué nos dice acerca de la Biblia?
1. La Biblia entera fue inspirada. La palabra griega traducida aquí “Escritura” se usa 51 veces en el Nuevo Testamento y siempre se refiere a alguna parte de la Biblia. A veces incluye a todo el Antiguo Testamento (Luke 24:45; John 10:35), en otras ocasiones se refiere a un pasaje específico del Antiguo Testamento (Luke 4:21), a veces a un pasaje específico del Nuevo Testamento (1 Timothy 5:18), y a una porción más grande del Nuevo Testamento (2 Peter 3:16).
Estos últimos dos versículos tienen mucha importancia. En 1 Timothy 5:18 Pablo une una cita del Antiguo Testamento y una del Nuevo y llama a ambos las Escrituras. La cita del Antiguo Testamento es Deuteronomy 25:4, y la del Nuevo es Luke 10:7. Es común que una cita del Antiguo Testamento se llama Escritura, pero unir con ella una cita del Nuevo Testamento poco después de ser escrita es bastante significante. Probablemente sólo unos cinco o seis años habían pasado entre los escritos de Lucas y el tiempo cuando la epístola Deuteronomy 1:1-46 Timoteo fue escrita, pero Pablo no vacila en poner una cita de Lucas al mismo nivel con una del aceptado, canónico Antiguo Testamento.
En 2 Peter 3:16, Pedro dijo que Pablo había escrito cosas difíciles de entender y cosas que algunas personas torcieron como hicieron con las otras Escrituras. Aquí, también, los escritos del
Nuevo Testamento fueron designados Escrituras y por eso autoritativos. En aquel instante, mucho más que una sola cita estaba involucrada. Aquí, los escritos de Pablo fueron llamados
Escritura.
De modo que, en 2 Timothy 3:16, Pablo quería incluir todo el Antiguo Testamento y todo el Nuevo Testamento que había sido escrito hasta esa fecha. Eso quiere decir que 2 Pedro, Hebreos, Judas y todos los escritos de Juan no serían incluidos en su entendimiento de “toda Escritura” porque aún no habían sido escritos. Sin embargo, ya que estos libros con el tiempo fueron reconocidos como parte del nuevo canon de la Escritura, seguramente podemos decir que el versículo enseña acerca de los 66 libros enteros de la Biblia como los conocemos hoy. Ninguna parte está excluida; toda la Escritura es inspirada por Dios.
La mayoría no discuten que el versículo incluye todo el canon. Si alguien quiere reducir la cantidad de Escritura incluida en este versículo, él lo traduce: “Toda la Escritura inspirada por
Dios es útil”. En otras palabras, las partes de la Escritura que son inspiradas son útiles, pero las otras partes (que no son inspiradas) no lo son. Según esta traducción solamente unas partes de la Biblia son inspiradas.
¿Es exacta tal traducción?
La respuesta es sí.
¿Es tal traducción necesaria?
La respuesta es no. Igualmente correcta y preferida es la traducción, “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil”.
Ambas traducciones ocupan la palabra “es”. ¿Se ocupa “es” solo una vez o dos veces (“Toda
Escritura inspirada por Dios es también útil”, o, “Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil”)? La preferencia es para la última por tres razones: (a) Por ocuparla dos veces, los dos adjetivos (“inspirada” y “útil”) se entienden de la misma manera, por adjetivos predicados. Es más natural. (b) La palabra conectiva (“y” o “también”) es mucho más frecuentemente traducida “y”. (c) Una frase similar ocurre en 1 Timoteo 4:4, donde ambos adjetivos son claramente adjetivos predicados.
La conclusión no podría ser más clara: la Biblia entera es inspirada.
2. La Biblia entera es Dios-inspirada. “Dada por la inspiración de Dios” es una sola palabra en el griego, “Dios-inspirada”. La forma es pasiva, que quiere decir que la Biblia es el resultado del respiro de Dios. Si la forma fuera, en contraste, activa, entonces el versículo diría que toda la Biblia respira a Dios; esto es, toda la Biblia exuda o habla de Dios. Por supuesto, la Biblia exuda a Dios, pero es claro que Pablo estaba diciendo que Dios respiró la Biblia.
La palabra inspirar lleva la idea de inhalar algo. Pero aquí nos dice que Dios exhaló algo, o sea la Escritura. En otras palabras, el origen de la Biblia es Dios.
3. La Biblia entera es Dios-inspirada. ¿Quién es este Dios quien exhaló toda la Biblia? El es, entre otras cosas, la verdad. No solamente es él veraz (Romans 3:4), sino que él es la verdad misma (John 14:6). Obviamente, si él es la verdad y es veraz, él no puede decir ninguna cosa falsa. Es un punto muy importante en contestar la segunda pregunta, ¿nos dio Dios la Biblia sin errores? ¿Cómo podría un Dios veraz no hacerlo? Por esto mismo el Señor pudo declarar enfáticamente y sin excepciones que la palabra de Dios es verdad (John 17:17).
Vamos a decirlo de otra forma, en forma de silogismo, un argumento lógico que consiste de una premisa mayor, una premisa menor y una conclusión.
Premisa mayor: Dios es veraz (Romans 3:4).
Premisa menor: Dios exhaló las Escrituras (2 Timothy 3:16).
Conclusión: Por lo tanto, las Escrituras son verdad (John 17:17).
Como cualquier diccionario confirma, si las premisas de un silogismo son veraces la conclusión también tiene que ser veraz.
Sabemos que en este silogismo las premisas son veraces porque son declaraciones bíblicas. Por lo cual, la conclusión (la cual también es una declaración bíblica) es también veraz. Además, tal conclusión no es sorprendente, ya que la inspiración tiene que decir algo también acerca de la inerrancia. Una Biblia inspirada por Dios tiene que ser una Biblia veraz. La inspiración de Dios requiere la exactitud del producto.
En resumen:2 Timothy 3:16declara tres cosas importantes acerca de la inspiración y la inerrancia: (a) se incluye toda la Biblia, (b) toda la Biblia fue exhalada por Dios, y (c) toda la Biblia es, igual a Dios, sin errores.
