02 Tantas Palabras
Capítulo 2
Tantas Palabras Hoy en día se requieren de muchas palabras para afirmar con claridad la confianza en la inspiración de la Biblia. No siempre fue así. Anteriormente fue suficiente decir, “Yo creo en la inspiración de la Biblia”. Eso era todo. Todos entendían que esas palabras querían decir que la Biblia era de Dios, completamente correcta y confiable, y por eso tenía autoridad.
Inspiración verbal. Más tarde fue necesario agregar, “Creo en la inspiración verbal de la Biblia”.
Verbal ponía hincapié en el hecho que las meras palabras fueron inspiradas, y no solamente los pensamientos como algunos decían. Si los pensamientos únicamente son inspirados, dijeron, entonces puede existir notable libertad en la selección de las palabras para expresar esos pensamientos; por lo que concluyeron: “No es posible hablar acerca la inspiración de las palabras del texto de las Escrituras”. Pero los que creían en la inspiración total tanto de las palabras como de los pensamientos, insistieron que Dios había guiado las mismas palabras usadas por los escritores; de otra forma la Biblia sería menos que inspirada. Por esto, fue necesaria la frase “inspiración verbal”.
Inspiración verbal y plenaria. Sin embargo, algunos buscaron la manera de debilitar la inspiración, manteniendo que algunas de las palabras tal vez fueron inspiradas, pero no todas.
Ellos insistían que no había manera de afirmar que cada palabra en la Biblia fue inspirada.
Entonces, para afirmar la inspiración, se hizo necesario agregar: “Yo creo en la inspiración verbal, y plenaria (completa, plena) de la Biblia”. Esto aseguró que ninguna parte de la Biblia fuera excluida.
Inspiración verbal, plenaria, infalible. Con el tiempo se levantó otro ataque a la inspiración completa de la Biblia. Algunos negaron que ella, aunque “inspirada”, fuera infalible. Entonces, fue necesario decir: “Yo creo en la inspiración verbal, plenaria, infalible de la Biblia”. Esta declaración sustentaba que las palabras eran exactamente las que Dios quería en el texto, y así cada una llevaba autoridad.
Inspiración verbal, plenaria, infalible, inerrante. Sin embargo, algunos no pudieron aceptar la idea de que las palabras eran exactamente las que Dios había pensado; no obstante estuvieron indispuestos a abandonar la autoridad de las Escrituras. Y así se desarrolló el intento a permitir errores en el texto mientras se guardaba la “infalibilidad” del mensaje. Para combatir esto, fue necesario decir: “Yo creo en la inspiración verbal, plenaria, infalible e inerrante (sin error) de la Biblia”. Agregar la palabra “inerrante” puso el enfoque sobre la relación necesaria entre la exactitud de las palabras y la autoridad del mensaje.
Inspiración verbal, plenaria, infalible, inerrante, ilimitada. Hoy en día ha aparecido aún otro atentado para debilitar la inspiración completa. La nueva doctrina afirma su creencia en la inerrancia pero solo hasta cierto punto. La Biblia, dicen ellos, “no es inerrante cuando habla de la ciencia, de la historia o de las genealogías, y tales cosas”. En otras palabras, posee solamente “inerrancia limitada”.
¿Por qué decir “inerrancia limitada”? ¿Por qué no decir “errancia limitada”? Si la Biblia tiene limitaciones en cuanto a su inerrancia, entonces obviamente es errante pero no completamente.
De modo que la inerrancia limitada y la errancia limitada son una sola cosa. Pero, ¿por qué es que los proponentes de la inerrancia limitada no quieren usar la equivalente clasificación “errancia limitada”? Uno no puede estar seguro de la respuesta, pero es difícil negar que la inerrancia limitada sea una clasificación mucho más aceptable que cualquiera que ocupara la palabra errancia. ¿Qué cristiano no quisiera evitar una clasificación que sugiera que él cree que hay errores en la Biblia? Hablar de inerrancia limitada parece ser más respetable, pero es también más engañoso. Sea intencional o no, es un juego semántico para cubrir un punto de vista peligrosamente engañoso. Necesitamos desenmascarar la inerrancia limitada por lo que es. Si unas partes de la Biblia no son inerrantes, entonces son errantes. Esta es una conclusión ineludible.
Así que hoy en día, “para poder afirmar claramente la creencia en la inspiración completa de las Escrituras,” ha llegado a ser necesario decir: “Yo creo en la verbal, plenaria, infalible e ilimitada inerrancia de la Biblia”.
Pero, ¿es tan importante la doctrina de la inerrancia? Muchos dicen que no, pero otros insisten que es decisiva. Algunos procuran poner una cuña en tres partes de la afirmación total; otros insisten que la declaración total se queda o se cae como un todo. ¿Es este tema de mayor importancia o no? Para ayudar a contestar esta pregunta, necesitamos examinar algunas excusas ofrecidas para no aceptar una doctrina de inspiración que incluye la inerrancia.
